El geógrafo de Vermeer: un estudioso alza la vista de sus mapas, con el compás en la mano, hacia la luz de la ventana.

El ogro y su presa

Sigue el rastro de los que vivieron

Johannes Vermeer, El geógrafo (h. 1668-1669). Städel Museum, Fráncfort del Meno. Dominio público.

Tras los rasgos sensibles del paisaje, las herramientas o las máquinas, tras los escritos en apariencia más fríos y las instituciones en apariencia más distanciadas de quienes las establecieron, la historia quiere captar a los hombres. Quien no lo logre nunca será, en el mejor de los casos, sino un obrero manual de la erudición. El buen historiador se parece al ogro de la leyenda. Ahí donde olfatea carne humana, ahí sabe que está su presa.

Marc Bloch, Apología para la historia o el oficio de historiador (1949)

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Las dos materias

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